Integridad vs Honestidad

Escuché la historia de un hombre que estaba en un hotel y pidió una pizza. La pizza fue entregada y cuando abrió la caja vió que contenía 1800 dólares en efectivo.

-"Mi amor" dijo el hombre, "mira lo que tiene esta caja, son 1800 dólares, tenemos que devolverlos"

- "Pero cariño", respondió la mujer, "si han llegado hasta aquí, ya son nuestros, no hagas la tontería de devolverlos"
- "No, no, mi padre me enseñó a ser honesto, yo no puedo quedarme con este dinero, es de alguién más y tengo que devolverlo" dijo el hombre.

Ambos llegaron a la pizzería y devolvieron el dinero. El gerente, un hombre joven, salió a saludarles y dijo al hombre: "Mi hermano tiene un programa de radio, por favor, permita que lo entreviste, lo que usted ha hecho lo tiene que saber el mundo, no hay tantos hombres tan honestos como usted"

-"No, solo quiero mi pizza, no quiero publicidad", dijo el hombre.

-"Pero al menos dígame quién es usted, dígame su nombre, para agradecerle públicamente su honestidad", dijo el gerente.

-"Por favor quiero mi pizza, no quiero que se sepa tampoco mi nombre", dijo el hombre.

El gerente seguía insistiendo en dar a conocer la historia, pues dicho acto no es común en nuestros días, pero ante tanta insistencia el hombre llamó aparte al gerente y le dijo:

-"Mire usted, nada me gustaría más que ir al programa de su hermano o que usted publicara mi nombre en las noticias, pero la mujer que está conmigo no es mi esposa y no puedo permitir que esto salga a la luz".

Moraleja:

No es lo mismo honestidad que integridad. La honestidad tiene que ver con lo que los demás pueden ver. Integridad tiene que ver con lo que eres y haces cuando nadie te ve.

Un pensamiento para 2016

Empezamos un nuevo año y, como casi todos los años, hacemos propósitos y nos proponemos metas, deseamos que nuestros sueños se hagan realidad y esperamos lo mejor. Personalmente creo que es una actitud correcta, es bueno ser positivos y tratar de ser mejores personas, sin embargo, la mayoría de las veces ni siquiera ha empezado febrero cuando ya hemos tirado la toalla y en el siguiente diciembre vemos con frustración como hemos fallado en nuestros propósitos.
En esta rueda llamada vida, atravesamos tiempos de alegría y de dolor, de paz y de preocupación, eso es la vida, un tío vivo que gira, sube y baja y nunca sabemos que es lo que se avecina.
Es por eso que la Palabra de Dios nos dice en Jeremías 17:7-8

Bendito el hombre que confía en el Señor,
y pone su confianza en él.
Será como un árbol plantado junto al agua,
que extiende sus raíces hacia la corriente;
no teme que llegue el calor,
y sus hojas están siempre verdes.
En época de sequía no se angustia,
y nunca deja de dar fruto.»

 

Es mi deseo que este año puedas descansar en la bondad del Señor, que tu vida sea como ese árbol plantado junto al río de vida de Dios, que puedas echar raíces en el sitio donde Dios te ha plantado (familia, trabajo, iglesia, ciudad, país). Saber echar raíces es una parte fundamental para una vida estable. Las personas que no echan raíces, solo sobreviven, pero su corazón está en otro lugar y por lo tanto no pueden disfrutar del momento y el lugar donde Dios los tiene colocados. Solo las personas que dejan que sus raíces se afirmen y se afiancen en donde están plantados pueden alimentarse de las cosas buenas que hay para ellas en ese lugar, pueden mantenerse con vida abundante durante los tiempos duros, pueden estar en paz en tiempos de sequía y nunca dejan de dar fruto.

Que tus raíces se profundicen en la Palabra de Dios y tus ramas abracen a tu familia, a tu iglesia, a tu comunidad, al país donde Dios te ha puesto.
FELIZ AÑO NUEVO!!

Siembra en tus hijos

Estamos viviendo tiempos difíciles, tanto en lo social como en lo económico y también en lo espiritual. Es importante que como cristianos sepamos establecer nuestras prioridades y tener claro que nosotros no podremos llevar a nuestros hijos a un lugar donde no hemos estado. Si queremos que nuestros hijos crezcan firmes en su fe, que nada los desvíe del propósito de Dios para ellos, tenemos que ser padres ejemplares, que demos a Dios el lugar que le corresponde y enseñemos a nuestros hijos esas prioridades.
Los avivamientos a lo largo de la historia se han apagado porque los adultos no han sabido pasar el testigo a la nueva generación y entonces se levanta una generación que dice: Yo conocí al Dios de mis padres, pero no es mi Dios. Esto fue lo que le pasó a la generación después de Josué.
Necesitamos saber pasar el testigo a nuestros hijos para que ellos tengan su propia experiencia con Dios y se levante una generación que diga "Yo y mi casa serviremos al Señor"  porque el Dios de mis padres es MI Dios.

Enseña al niño el camino en que debe andar, y aun cuando sea viejo no se apartará de él. Proverbios 22:6
 

Josué murió a los ciento diez años de edad. Lo enterraron en su propio territorio de Timnat-sérah, que está en las montañas de la tribu de Efraín, al norte del monte Gaas. Murieron también todos los israelitas de su época; por eso los que nacieron después no sabían nada  acerca del Dios verdadero ni de lo que él había hecho en favor de los israelitas. Josué 2:8-10

Volviendo a las Sendas Antiguas

03/08/2014

Volviendo A Las Sendas Antiguas

 

En el principio, Dios trazó sendas donde caminar, sendas que iban a ser eternas, donde Él mismo iba a caminar y las iba a enseñar a sus criaturas para que caminaran en ellas y que iban a poder permanecer en ellas mientras permanecieran en la obediencia.

 

Vemos a Adán caminando en estas sendas de obediencia, hasta el día en que él y su mujer Eva decidieron desobedecer y sus pies comenzaron a caminar por otros caminos nuevos que no habían conocido, caminos cuyo final era la muerte.

 

A partir de allí, sus descendientes perdieron de vista las sendas antiguas, aunque Dios siempre ha tenido un remanente fiel, porque vemos a un Enoc que caminó con Dios 300 años. Enoc caminó en las sendas antiguas, las sendas de obediencia, las sendas de santidad durante 300 años y recibió testimonio de estar agradando a Dios y Dios se lo llevó sin ver muerte.

 

Vemos también a un Noé que caminó con Dios en estas mismas sendas antiguas y Dios lo preservó a él y a su familia de la destrucción de la tierra por un diluvio, porque lo tuvo por varón justo y perfecto en sus generaciones.

 

Posteriormente Dios eligió a un pueblo, los descendientes de Abraham su amigo.


Primero se dio a conocer a ellos por medio de sus obras en Egipto y cómo los sacó con brazo fuerte de su esclavitud de 430 años, abriendo el mar Rojo, sosteniéndolos en el desierto por 40 años, introduciéndolos en la tierra prometida, pero la mayoría de ellos sólo conocieron sus obras, pero no conocieron sus caminos, ni su corazón. Salmos 103:7

 

Al morir Moisés y Josué, ellos se apartaron de Dios, aprendieron las costumbres de los pueblos de la tierra, se mezclaron con ellos, comenzaron a adorar a sus dioses. No oyeron a sus profetas, no amaron a Dios, ni a su Palabra. Desecharon sus mandamientos. Comenzaron a practicar la injusticia, la iniquidad, la idolatría, el pecado. Ya no se avergonzaban de hacer abominación. Abandonaron las sendas antiguas.

 

Jer 6:16-17 Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron:

No andaremos. Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad al sonido de la trompeta (shofar). Y dijeron ellos: No escucharemos.

 

El Señor les estaba diciendo que se detuvieran en su conducta y en sus costumbres por un momento y reflexionaran; que tan solo desearan en su corazón, encontrar las sendas antiguas, porque Él tenía un camino de abundancia, de alegría, de felicidad, bienestar, un camino de éxito y verdadera prosperidad para ellos y que cuando lo encontraran, que caminaran por él, porque haciéndolo, les acontecería lo que a Enoc, que fue arrebatado sin ver muerte. Pero el pueblo de Israel despreció el ofrecimiento y la Palabra de Dios y dijo no caminaremos por tus sendas antiguas y no escucharemos el shofar que suenen tus atalayas.

 

Hay mucha iglesia que hoy día está haciendo su propia voluntad, elaboran sus propios planes y jamás se los presentan a Dios para que se los apruebe. Toman sus propias decisiones y ni siquiera consultan con Él para saber si está de acuerdo. Se casan y ni por casualidad le preguntan a Dios qué opinión le merece, deciden irse a vivir a otro país y ni siquiera les pasa por la mente preguntarle a Dios si es su voluntad. Hacen negocios, van y vienen y jamás consultan sus planes con Dios porque se mandan solos. No hay dependencia de Dios en absoluto y por eso les va mal. Son hijos de Dios, pero aun no han aprendido a caminar en las sendas antiguas que Jesús enseñó, porque están acostumbrados a hacer lo que ellos quieren y no les gusta que nadie los mande.

 

¿Cómo podrá el hombre hallar el descanso para su alma? Son cuatro pasos:


1) Pararse en los caminos. Es decir, detenerse un momento en su caminar. La vida pasa a una velocidad vertiginosa que, muchas veces, no nos da tiempo para detenernos ni un minuto para entender hacia dónde vamos, y por qué nos dirigimos hacia allá. Estamos tan ocupados en nuestro diario vivir, estamos tan descuidados en nuestro caminar, que la corriente nos arrastra sin darnos tiempo de nada.


2) Y mirad. Se trata de observar y cuestionarse hacia dónde nos dirigimos. Observar que todos los caminos parecen cruzarse y meditar sobre el fin de cada uno de ellos. ¿Hacia dónde se dirige el alcohólico? ¿Qué fin tendrá el que hace fraude? ¿Para dónde va el corrupto o el asesino? Y preguntarse uno mismo cómo va a terminar la vida propia, si seguimos caminando por donde vamos.


3) Preguntad por las sendas antiguas. Las sendas antiguas se refieren a los caminos ya experimentados, los senderos ya probados. Ahí no hay pierde. Son sendas que los antiguos hombres de Dios ya caminaron y no hay manera de perderse. Pero es sorprendente cómo la Biblia no esconde las debilidades ni los errores de los antiguos. Lo que quedó escrito, para nuestra enseñanza quedó escrito, para que esos errores no los cometamos nosotros, pero que sí caminemos por el sendero de la fe, del amor, de la confianza absoluta en Dios, y un largo etcétera. Por eso enfatiza la recomendación bíblica: cuál sea el buen camino, porque no es suficiente que sea antiguo para que sea un buen camino.

 

4) Andad por él. Ésta es la clave de todo. De nada serviría meditar todos los días, observar detenidamente, preguntar por las sendas antiguas y hasta encontrar el buen camino… si no estamos dispuestos a caminar por él. Esa fue la respuesta del pueblo de Israel en el tiempo del profeta Jeremías. Ellos dijeron: No andaremos. Esa es y puede ser la diferencia en tu vida. Qué tan dispuesto estás a tener un encuentro con Dios (que implican los tres pasos anteriores) si no vas a seguir Sus pasos. Jesucristo dijo claramente: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, y nadie viene al Padre si no es por mí”. ¿Estás dispuesto a encontrarte con él, a seguir sus pasos?

Tenemos que andar en santidad Tito 2:1-8

Debemos andar en el camino de Leer y practicar las Escrituras Bienaventurado el que oye estas palabras y las pone por obra

 

Debemos andar con integridad 2 Timoteo 2:4-6
 

REGRESEMOS A LAS SENDAS ANTIGUAS QUE FUERON MOSTRADAS PARA EL DESCANSO DE NUESTRA ALMA. Muchas veces nos agotamos porque no andamos por esas sendas si no por nuestros propios caminos, cuando andas por los caminos del Señor hasta tus fuerzas son renovadas. Examinemos lo que estamos haciendo.

Autocrítica

07/08/2014

A los evangélicos nos gusta decir que no somos religiosos porque entendemos la religión como algo hueco, vano y sin sentido. Una serie de ritos y ceremonias litúrgicas que se practican por convencimiento y no por conversión. Por conveniencia y no por fe. Para ser vistos de los hombres y no por Dios. Por costumbre y no por necesidad.

 

Sin embargo, en la Iglesia Evangélica también hay religiosos. Debemos reconocer que también existen ritos y prácticas litúrgicas que se realizan como costumbre. Y romperlas se considera, cuando menos, un atrevimiento, y aun, en algunos casos, un pecado.

 

Necesitamos usar una buena dosis de autocrítica que nos permita analizar nuestra fe y la práctica de la misma sin prejuicios anticipados que nos juzguen y nos condenen. Porque al hacerlo estaremos perfeccionando nuestra fe y vida cristiana delante de Dios y de las personas que nos observan.

 

Creo que la autocrítica es una de las prácticas menos extendidas y que más cuesta al ser humano porque atenta contra algo que muchas personas consideran “sagrado”, y nada está más lejos de la verdad que eso porque Dios lo llama pecado. Me estoy refiriendo al orgullo.

 

Tendemos por naturaleza a considerarnos mejores y superiores que los demás, y esto nos impide admitir con humildad que podemos estar equivocados en algo, y mucho menos, admitir cualquier corrección. Para muchos, su orgullo es motivo de orgullo. Se sienten orgullosos de su orgullo y hacen alarde del mismo.

 

La autocrítica, bien ejercida, es sin duda muy beneficiosa porque nos ayuda a madurar y mejorar nuestra calidad de vida cristiana. Lógicamente hay que hacer hincapié en que estamos hablando de autocrítica y no de la crítica.

 

La palabra “auto” aquí significa que la crítica va dirigida hacia nosotros mismos. La otra, la crítica de los demás o hacia los demás, no cuesta ningún esfuerzo, sale del corazón corrompido del viejo hombre con tanta facilidad que hemos de hacer verdaderos esfuerzos espirituales para que no salga de nosotros. Pero esa crítica es también pecado.

 

La crítica que nos conviene no es la dirigida hacia los demás, sino la dirigida hacia nosotros mismos. La autocrítica.

¿Cómo soy en tal o cual área? ¿Cómo actúo en esta o aquella circunstancia? ¿Lo hago correcta o incorrectamente? ¿Puedo estar equivocado en lo que pienso, o en aquello que hago? ¿Está bien o lo puedo mejorar? ¿Qué haría Jesús en mi lugar? ¿Que querría el Señor que yo decidiera, o hubiera decidido?

 

Sin duda que una buena dosis de esta medicina nos ahorraría muchos dolores de cabeza y otros males. Y nos haría menos espiritualistas, aunque más espirituales. Mas humanos, aunque también un poco mas santos.

EL ARREPENTIMIENTO

05/08/2014

Es posible que algunos hayáis venido preguntándoos: ¿qué nueva

iglesia será esta? ¿Qué predicarán?

En cierta manera es lógico.

El tiempo y la intervención del ser humano hacen que las cosas se

deterioren. Aún la fe cristiana ha sufrido deterioro a lo largo de la

historia. El cristianismo es hoy algo confuso para la mayoría. Hay un

cristianismo, casi, por cada cristiano.

 

Se hace necesario volver a los orígenes y estudiarlos, si queremos

conocer la verdad de las cosas. El origen del cristianismo es Cristo y sus enseñanzas.

 

Cuando leemos la Biblia nos encontramos con un mensaje que ya

no se predica, un evangelio que se considera anticuado y fuera de

lugar en una era moderna como la nuestra. Me refiero a la

necesidad del arrepentimiento de pecados para volver a Dios y

tener relación con él.

 

Mateo 3:1-2 Juan el Bautista predicó este evangelio.

Marcos 1:14 Cristo comenzó su ministerio público predicando este

mismo evangelio. Aunque predicó mucho más.

Hechos 2:38; 3:19; 17:30-31 Los apóstoles lo continuaron. Y,

gracias a Dios, ha llegado hasta nuestros días. Aunque sólo seamos una minoría los que creemos que el evangelio de Cristo sigue siendo necesario para la salvación, que no basta un mensaje solidario de acción social, de ayuda al

prójimo. Es cierto que Dios nos llama a amar al prójimo, pero

antes, que le amemos a Él.

 

Esto requiere arrepentimiento de nuestros pecados y creer en su

Palabra para volvernos a Dios.

 

Este mensaje de arrepentimiento y llamada a la fe en Cristo es la

clave de la relación personal del ser humano con Dios. Sin ellos no

hay tal relación.

 

El pecado nos separa de Dios. El es Santo y aborrece el mal.

Romanos 10:8-13 Esta es la Palabra de fe que predicamos.

2ª Corintios 5:17-21: 6:1-2 Este es el ministerio que Dios nos ha

dado: Ser embajadores de Dios.

HABLEMOS DE SENTIMIENTOS

27/07/2014


Muchas personas creen que el cristianismo es tratar de hacer el bien. Ellos viven su vida frustrados tratando de hacer todo bien. Pero la verdad es que no podemos ser buenos a menos que la bondad de Dios habite en nosotros. Hasta que Dios venga y nos transforme de adentro hacia afuera, no podemos hacer lo bueno como una constante en nuestra vida.

 

Por esta razón es muy importante que alimentemos nuestro espíritu. La parte espiritual de nuestra vida es mucho más importante que la exterior, la que se ve. Sí, tenemos que cuidar nuestro cuerpo, es el templo de Dios, pero pasamos mucho tiempo cuidando al hombre exterior y no suficiente tiempo cuidando al hombre interior.

 

Dios necesita ser el centro de todo lo que hacemos. Él quiere estar envuelto en cada área de nuestra vida. Quiere ser uno con nosotros. Quiere ser parte de nosotros: espíritu, alma y cuerpo.


Colosenses 1:27  A éstos Dios se propuso dar a conocer cuál es la gloriosa riqueza de este misterio entre las naciones, que es Cristo en ustedes, la esperanza de gloria.
 

Nuestro espíritu nos dice todo acerca de Dios-es así como se comunica con Dios y recibe revelación de él. Nuestro cuerpo nos conecta al mundo. Pero nuestra alma nos conecta consigo mismo, es en el alma donde habitan las emociones. Nos dice todo acerca de nosotros mismos-lo que queremos, pensamos y sentimos.

 

1. Nuestra voluntad-“Yo quiero”
Nuestra voluntad es probablemente la parte más fuerte de nosotros. Enfrentémos lo siguiente: para muchos de nosotros es muy fácil ser rebeldes y obstinados. Muchas veces pensamos que somos mucho más inteligentes de lo que realmente somos.

Todos queremos muchas cosas, pero gracias a Dios no siempre las recibimos…porque él sabe que mucho de eso puede lastimarnos. Debemos unir nuestra voluntad a Su voluntad.

 

2. Nuestra mente-“Yo pienso

Todos queremos decir lo que pensamos. De hecho, hoy en día pareciera que hay un experto para todo. Busque a Dios y a su sabiduría.

 

3. Nuestras emociones-“Yo siento”

Nuestros sentimientos nos pueden meter en problemas. Nunca nos vamos a deshacer de ellos, pero tampoco podemos vivir dejándonos llevar por ellos.

Si no aprendemos a hacer lo correcto mientras nos sentimos mal, nunca creceremos.

 

Hebreos 4:12 dice que la Palabra de Dios es más cortante que cualquier espada de dos filos, que penetra lo más profundo del alma y del espíritu, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón. En otras palabras, la Palabra de Dios nos da la sabiduría para reconocer el bien del mal, y poder mantener nuestros pensamientos y actitudes bajo control.

 

Cómo Manejar las Emociones Inestables

Si queremos mejorar en esta área, tenemos que dejar que Dios nos muestre algo de la verdad sobre nosotros mismos. Necesitamos que Él nos revele la raíz de nuestro problema, porque si la vemos, podemos tratar con ella, y entonces podremos evitar los sentimientos que surgen de ella.

La victoria es casi imposible hasta que aprendamos a vivir más allá de nuestros sentimientos.

 

 Si Hoy mismo, tomamos la decisión de vivir por la Palabra en vez de como nos sentimos, le garantizo que de ahora a dentro de un año usted será una persona diferente y, espero, que muy satisfecho con su progreso.

 

Col 3:2-5  Poned la mira en las cosas de arriba,  no en las de la tierra, porque habéis muerto y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo,  vuestra vida, se manifieste,  entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.  Haced morir,  pues,  lo terrenal en vosotros:  fornicación,  impureza,  pasiones desordenadas,  malos deseos y avaricia, que es idolatría.

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