5 Marcas del arrepentimiento

Introducción

Arrepentimiento es un cambio radical en la naturaleza del corazón de las personas, en cuanto al tema del pecado. Todos nacimos en pecado. Por naturaleza amamos el pecado. Nos entregamos al pecado tan pronto como podemos actuar o pensar, al igual que un pajaro puede volar, y un pez nadar. Nunca existió un niño que necesitara ir a la escuela o recibir instrucción para que aprendiera la falsedad, egoísmo, cólera, voluntad propia, glotonería, soberbia y necedad. Estas cosas no son adquiridas por medio de malas compañías, o aprendidas gradualmente por un largo curso de instrucción enfadoso. Brotan por si mismas, aun cuando niños o niñas son criados como hijos únicos. La semilla en ellos es evidentemente el producto natural del corazón. La capacidad de los niños para hacer cosas malas son prueba irrefutable de la corrupción y caída del hombre. Ahora cuando nuestro corazón es trasformado por el Espíritu Santo, cuando este amor natural al pecado es arrojado afuera, entonces toma lugar el cambio que la Palabra de Dios llama "arrepentimiento". Pueden ser llamadas en una palabra, una persona arrepentida.

Pero no me atrevería a dejar el tema así. Este merece una investigación mas intima y minuciosa. No es seguro tratar con declaraciones generales, cuando doctrinas de este índole son manejadas. Tratare de tomar tema del arrepentimiento en pedazos, disecar y analizar delante de sus ojos. Les mostrare las partes y porciones de las que el arrepentimiento esta formado. Me esforzare para mostrar algo de la experiencia de cada persona verdaderamente arrepentida. - Sendas antiguas “arrepentimiento” P. 405, 406 - 


#1 Verdadero Arrepentimiento Comienza con un Conocimiento del Pecado.

Verdadero arrepentimiento comienza con un conocimiento del pecado. Los ojos de la persona arrepentida son abiertos. Ven con espanto y confusión lo largo y ancho de la santa ley de Dios, y la extensión, la enorme extensión, de sus propias transgresiones. Descubre, para su sorpresa, de que al creer de si mismo como una " especie de buena persona," y una persona con un "buen corazón," se dan cuenta que han estado debajo de un enorme engaño. Se dan cuenta que, en realidad, son malvados, y culpables, y corruptos, y perversos en los ojos de Dios. Su orgullo es derrumbado. Sus elevados pensamientos se esfuman. Se da cuenta de cuan enorme pecador es. Este es el primer paso del verdadero arrepentimiento. 

#2 El arrepentimiento verdadero produce dolor por el pecado. 

El verdadero arrepentimiento obra dolor por el pecado. El corazón de una persona arrepentida es tocado con un profundo remordimiento por sus transgresiones pasadas. Se enfurecen al pensar que han vivido con tanta locura y maldad. Se lamentan por la pérdida de tiempo, por los talentos que desperdician, por haber deshonrado a Dios, por haber herido su propia alma. El recuerdo de estas cosas es doloroso para ellos. La carga de estas cosas es a veces casi insoportable. Cuando una persona se lamenta de esta manera, usted tiene el segundo paso en el verdadero arrepentimiento. 

#3 Arrepentimiento Verdadero Produce Confesión del Pecado. 

El verdadero arrepentimiento procede a producir la confesión del pecado. La lengua de una persona arrepentida se ha desatado. Ellos sienten que deben hablar con ese Dios contra quien han pecado. Algo dentro de ellos les dice que deben clamar a Dios y orar a Dios y hablar con Dios, sobre el estado de su propia alma. Ellos necesitan derramar su corazón, y reconocen sus iniquidades, ante el trono de gracia. Ellos sienten una carga muy pesada en su interior, que ya no pueden guardar en silencio. Nada pueden retener. Nada pueden ocultar. Se presentan delante de Dios, pidiendo nada para si mismos, y están dispuestos a clamar "!He pecado contra el cielo y ante ti, mi maldad es grande. Dios se propicio a mi pecador!" Cuando una persona va de esta manera ante Dios en confesión, aquí tienen el tercer paso del verdadero arrepentimiento. ~ J.C. Ryle 

#4: Arrepentimiento Verdadero Produce una ruptura del Pecado.

El verdadero arrepentimiento se manifiesta en una ruptura del pecado muy a fondo. La vida de una persona arrepentida es alterada. El curso de su conducta diaria es cambiada por completo. Un nuevo Rey reina en su corazón. Habiendo despojado al viejo hombre. Lo que Dios manda es lo que ahora desea practicar, y lo que Dios prohíbe es lo que ahora desea evitar. Se esfuerza en todas las formas de mantenerse alejado del pecado, de luchar contra el pecado, de hacer guerra contra el pecado, para obtener la victoria sobre el pecado. Deja de hacer el mal. Aprende a hacer bien. Se desprende bruscamente de sus malas costumbres y de las malas compañías. trabaja, aunque sea débilmente, en vivir una nueva vida. Cuando una persona hace esto, usted tiene el cuarto paso en el verdadero arrepentimiento.

#5 Arrepentimiento Verdadero Produce un profundo odio al pecado.

El verdadero arrepentimiento se manifiesta al producir en el corazón un hábito arraigado por un profundo odio hacia el pecado. La mente de una persona arrepentida se vuelve en una mente habitualmente santa. Aborrecen lo que es malo, y se adhieren a lo que es bueno. Se deleitan en la ley de Dios. Son destituidos de sus propios deseos no pocas veces. Ellos encuentran dentro de sí mismos un principio perverso que se rebela contra el espíritu de Dios. Se encuentran fríos cuando deberían estar caliente; atrasados cuando deberían estar adelantados; oprimidos cuando deberían estar animados al servicio de Dios. Están profundamente conscientes de sus propias flaquezas. Gimen bajo un sentido de corrupción interna. Pero aún así, con todo esto, la tendencia general de su corazón es para con Dios, y apartado del mal. Pueden decir con David: "Por tanto, estimo rectos todos Tus preceptos acerca de todas las cosas, Y aborrezco todo camino de mentira." (Psalm. 119:128). Cuando una persona puede decir esto, usted tiene el quinto, o el paso de coronación, del verdadero arrepentimiento. 

Resumen

El verdadero arrepentimiento nunca llega solo en el corazón de la persona. Siempre viene con un compañero- un bendito compañero. Siempre viene acompañado de una fe viva en nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Dondequiera que hay fe, hay arrepentimiento, dondequiera que hay arrepentimiento siempre hay fe. Yo no decido qué es lo primero- si el arrepentimiento viene antes de la fe, o la fe antes de arrepentimiento. Pero me atrevo a decir que las dos gracias nunca se encuentran separadas, una de la otra. Así como no se puede tener el sol sin luz, o hielo sin frío, o fuego sin calor , o agua y sin humedad- usted nunca encontrará la verdadera fe sin verdadero arrepentimiento , y usted nunca encontrará el verdadero arrepentimiento y sin una fe viva. Las dos cosas siempre van lado a lado.

 

¿Quiere Dios prosperarme?

Cuando era adolescente fui traductor para un ministerio de asistencia médica que recibía grupos de misioneros por un período corto. Cada semana recibíamos un grupo nuevo y nos dirigíamos a diferentes localidades para proveer cuidado médico a personas en necesidad. Al comienzo de cada jornada, el pastor compartía un devocional con el grupo, y una y otra vez él decía que Dios le había revelado un pasaje que estaba dirigido para ese grupo en particular. El pasaje siempre era Jeremías 29:11, y la interpretación siempre sería que Dios quería prosperar a cada uno en el grupo.

Jeremías 29:11 es uno de los pasajes más leídos y citados de las Escrituras. De hecho, según biblegateway.com, este fue el versículo más leído en el 2011, y el número 2 en el 2012 y 2013. Su popularidad se basa en su aparente mensaje:

“Porque Yo sé los planes que tengo para ustedes, 'declara el Señor' planes de bienestar y no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza”.

Dios lo sabe todo; tiene un plan; el plan es bueno para nosotros; tenemos esperanza. ¿Cuál es el problema entonces?

El primer problema: el contexto

El libro de Jeremías fue escrito para la nación de Israel, en un momento donde estaban en el exilio y desesperanzados. A causa de su desobediencia e idolatría, Dios permitió que Babilonia no solamente se apoderara de su tierra, sino que los desterraran. Esto es muy significativo, porque Dios directamente les dio la tierra y era una bendición prometida a ellos a través de su padre, Abraham.

Para los israelitas, que se les arrebatara su tierra era como si Dios les estuviera quitando lo que había prometido darles. Naturalmente, puesto que la mayoría de Israel le había dado la espalda a Dios, empezaron a clamarle durante la opresión. Así que Dios hizo lo que usualmente hacía en esta situación, y les envió una voz para que les hable en Su nombre: Jeremías.

Los profetas frecuentemente hablaron en el nombre de Dios y les recordaron a los israelitas de Sus promesas y liberación. Sin embargo, el mensaje de Jeremías no fue positivo al principio; él prometió juicio y exilio:

"Toda esta tierra será desolación y horror, y estas naciones servirán al rey de Babilonia setenta años”, Jeremías 25:11.

Jeremías promete en el nombre de Dios que ellos vivirán en el exilio bajo Babilonia por 70 años. Pero él no solo imparte un mensaje de ruina y juicio: él da instrucciones sobre cómo deben vivir mientras estén en el exilio, y les da esperanza para un futuro cuando retornen a la tierra. De esto se trata Jeremías 29. Se les instruye a los israelitas a cuidar la ciudad, ayudar a sus opresores, orar por ellos, huir del engaño y no escuchar los falsos profetas quienes buscan solamente su propio bienestar. Falsos profetas que hablarían mentiras en el nombre de Dios y harían promesas que Él no prometió (29:21-23).

El punto es, si nosotros reclamamos que Jeremías 29:11 es una promesa directa de Dios para nosotros, entonces también debemos reclamar que Jeremías 25:11 es una promesa para nosotros. Nos gusta reclamar las promesas de prosperidad y bienestar, pero ninguno reclama la promesa del exilio babilónico por 70 años. ¡No funciona!

El segundo problema: las consecuencias

Al asumir que la promesa es para nosotros, entonces tenemos una idea equivocada sobre lo que Dios promete, y sufriremos las consecuencias de tal idea. Cuando leemos este versículo como una promesa personal de prosperidad, cada persona llegará a su propia conclusión de lo que prosperidad significa para ella. “Después de todo, si Dios me está prometiendo que Él tiene planes para prosperarme, entonces Su plan debe complacerme a mí”. Y así con cada individuo.

El pasaje no dice esto. Incluso para los israelitas, Dios no le estaba prometiendo a cada uno que llegaría a ser rico, o sano, o vivir una larga vida. Más bien, al ver el contexto de este pasaje (como lo hicimos antes) nosotros sabemos realmente cuál es el plan de Dios. La Biblia de estudio ESV lo resume bien cuando dice, “el plan de Dios para los exiliados es bienestar (shalom en hebreo), no mal o ‘calamidad’. Habiendo buscado el shalom de Babilonia, los exiliados recibirán el shalom de Dios en la forma de un futuro y una esperanza en su tierra”. El plan de Dios de prosperarlos era traerlos de regreso a casa y ser restaurados como una nación. Era una promesa nacional, no individual.

Si no tenemos este entendimiento del pasaje, entonces estamos expuestos a asumir que Dios comenzará a prosperarnos en cualquier aspecto de la vida que deseamos, y cuando esto no suceda (o por lo menos no suceda de la manera que deseamos), sentiremos amargura contra Dios.

El texto en su contexto

Entonces, ¿Jeremías 29:11 no tiene nada para nosotros? ¡Por supuesto que sí! Al escuchar “…planes de bienestar y no de mal…”, nuestra reacción no debe ser de rechazo. Este texto es parte de la Palabra de Dios y fue escrito para nuestro beneficio (Romanos 15:4). Lo podemos leer y aprender del carácter de Dios y de su plan redentor. Él es soberano, Él está en control, Él juzgará el pecado, Él es misericordioso, Él cumple sus promesas, y Él da esperanza futura a aquellos que escoge, aun cuando no hayan guardado su parte del pacto.

Si vemos este evento en el gran plan de la historia redentora de Dios, entonces este pasaje puede darnos esperanza de que Dios es bueno, confiable, y poderoso para guardar sus promesas. Más todavía, podemos regocijarnos en que hemos visto sus promesas cumplidas en Jesús, quien es la prosperidad en sí mismo, y que más que cualquier otra cosa que pudiera darnos, se ofreció a sí mismo como ofrenda por nuestros pecados. Dios proveyó a Jesús y Él es suficiente.

El tomar algo que Dios dijo y decir que dice otra cosa es una característica de los falsos profetas, que hicieron falsas promesas en el nombre de Dios (vea el caso de Hananías en el capítulo 28 de Jeremías como un ejemplo perfecto de un profeta que prometió paz durante un tiempo cuando Dios había prometido juicio). Si queremos hablar acerca de la providencia de Dios, debemos buscar aquellos versículos que son más claros en cuanto al qué y al cómo Dios provee. Por ejemplo:

  • Hebreos 1:3 y Colosenses 1:17 nos dicen que la providencia de Dios se ve en que Él constantemente sostiene el universo, es decir sustenta el universo para que continúe existiendo.
  • Mateo 6:11 y Filipenses 4:19 nos dicen que Dios provee para nosotros en nuestras necesidades diarias.
  • Proverbios 16:1920:24 nos dicen que Dios ordena nuestros pasos mientras nos dirige constantemente.

La provisión más grande de todas no se encuentra en una cosa, sino en una persona. Si necesitamos ver la mano providencial de Dios, solamente tenemos que ver hacia la cruz y ver cómo Él proveyó el regalo más grande de todos. Jesús se humilló a sí mismo y se convirtió en un siervo de los hombres, vivió una vida perfecta, murió una muerte perfecta, y venció la muerte a través de la resurrección. No hay más grande esperanza que podamos tener para nuestro futuro que Jesucristo

El principio de la sabiduría

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová... Prov. 1:7 pp.

Dos mujeres llevaron un niño ante el rey. Ambas alegaban que el hijo era suyo. Salomón tenía que dar un veredicto. A simple vista, ambas tenían razón. Una decisión equivocada sería fatal. ¿Qué hizo Salomón? Mandó partir al niño al medio y darle la mitad a cada una. En ese instante, una de las mujeres dijo: "¡No! ¡Por favor! Prefiero que mi hijo viva, aunque tenga que renunciar a él". Inmediatamente el rey mandó que le entregaran el niño a aquella mujer. Solo la verdadera madre sería capaz de una actitud semejante.

¿Cómo pudo el rey tomar una decisión tan acertada? Salomón fue considerado el hombre más sabio del mundo. Su fama sobrepasaba los límites de su reino. Reyes y reinas de otras naciones iban a visitado para saber cuál era el secreto de su sabiduría. En el texto de hoy, Salomón presenta la clave de su éxito: "El principio de la sabiduría es el temor de Jehová". ¿Qué tipo de temor? ¿El temor enfermizo que hizo que Adán y Eva se escondieran de la presencia de Dios? ¡No! En la Biblia la expresión "temor de Jehová" significa "reconocer a Dios", "aceptado", "tenerlo en cuenta", "saber que él está ahí", "reverenciado”.

La primera actitud de una persona sabia es reconocer sus límites de criatura ante el Creador. La palabra sabiduría aparece más de 300 veces en el Antiguo Testamento, y en todas ellas se encuentra la idea de reconocer a Dios como Ser supremo y aceptar los consejos divinos para tomar decisiones correctas.

¿Te diste cuenta que la vida depende de las decisiones? Desde que amanece hasta que anochece, es una decisión tras otra. Algunas son comunes y puedes darte el lujo incluso de equivocarte, como cuando decides sobre el color de la ropa que vas a usar, o sobre el medio de transporte que vas a tomar. Otras, son trascendentales. Si fallas, las consecuencias pueden ser terribles. ¡Cuán importante es en momentos como esos, saber escoger y decidir, sin dudar ni postergar la decisión!

¿Tienes que tomar decisiones transcendentales este año? ¿No sabes cómo?

Acude a Dios. Él es el principio de la sabiduría. Cuando contemplas la vida y las dificultades a través del prisma divino, todo tiene sentido, hasta las cosas aparentemente incomprensibles. Cuando observas la vida a través de los lentes de! temor de Dios, los objetos sin forma se definen. La penumbra desaparece, la incertidumbre huye del corazón y eres capaz de decidir acertadamente, porque "el principio de la sabiduría es el temor de Jehová".

7 Marcas de un pecado profundamente mortal

No todo pecado es el mismo. Mientras que cada pecado le pone bajo la ira de Dios, y mientras que cualquier pecado es suficiente para crear un abismo eterno entre Dios y el hombre, no todo pecado es idéntico. En el capítulo 9 de su obraVenciendo el Pecado y la Tentación, John Owen quiere que pienses en ese pecado dominante en su vida para tener en cuenta si se trata de un pecado "ordinario", o si se trata de uno que es particularmente mortal y que, por lo tanto, requiere algo más que el patrón habitual de hacer morir el pecado. La letalidad de un pecado no está relacionada tanto a la categoría de ese pecado, sino a lo profundamente arraigado que está en tu vida, y la forma en que ha respondido a Dios como él se lo ha revelado a usted.

Aquí hay siete marcas de un pecado profundamente mortal.

1. Su pecado es arraigado y habitual. Puede haber algunos pecados que han estado en su vida tanto tiempo y con tanta prevalencia que ya no los encuentra chocante o particularmente molestos. Su mente y su conciencia han crecido con fuerza en el pecado y está ahora profundamente arraigado en sus pensamientos y hábitos. Usted, mi amigo, está en un lugar peligroso cuando se ha crecido ambivalente a ese pecado. “A menos que se tome algún curso extraordinario, una persona así no tiene ninguna base en el mundo para esperar que su postrer estado será la paz.”

2. Usted proclamar la aprobación de Dios, pero sin luchar contra el pecado. Usted sabe que un cierto pecado es frecuente en su vida, y sin embargo sigue proclamando que usted es aceptado en Cristo. A pesar de que Dios le ha revelado ese, y a pesar de que usted no ha hecho ningún intento real para hacerlo morir, de todos modos cuenta con la gracia de Dios para usted en el evangelio y aún toma consuelo en la paz del evangelio. Owen quiere que usted sepa que no se puede predicar la paz de Dios a sí mismo mientras abrazas un gran pecado. El evangelio no ofrece consuelo a los que se entretienen con su pecado favorito.

3. Usted aplica la gracia y la misericordia de un pecado que no tiene intención de hacer morir. No se puede proclamar que el Evangelio ha cubierto su pecado si usted no tiene intención de luchar contra ese pecado. “Aplicar la misericordia a un pecado no mortificado vigorosamente es cumplir con el objetivo de la carne sobre el evangelio." A veces tu corazón anhela la paz con Dios, pero al mismo tiempo anhela la satisfacción de ese pecado. En estos casos es posible que atrevidamente mire al evangelio para calmar su conciencia a pesar de que usted no tiene ninguna intención de detener su pecado. Pero el evangelio no permite que usted aplique la misericordia y la gracia de Dios a un pecado que usted amas y tiene la intención de aferrarse.

4. El pecado frecuentemente tiene éxito en seducir a sus deseos. Hay momentos en que su corazón se deleita en el pecado, a pesar de que en realidad no cometes pecado que exteriormente. Si un pecado se convierte en tu delicia y tiene un gran dominio sobre su alma, es una señal peligrosa de un pecado particularmente mortal. Esto es cierto incluso si usted no comete ese pecado. Si su deleite está en el pecado, no en Dios, su alma se está alejando de su Salvador.

5. Usted habla en contra del pecado sólo por miedo al inminente castigo. Es una señal de que el pecado ha tomado posesión importante de su voluntad cuando discute contra el pecado o no puede cometer pecado sólo porque teme el castigo. En este caso no se deleita en hacer la voluntad de Dios, sino sólo temer las consecuencias de la desobediencia. Un verdadero cristiano lucha contra el pecado por el deseo de agradar a Dios y encontrar su deleite en Dios.

6. Se das cuenta de que Dios está permitiendo que un pecado en su vida le haga consciente de otro pecado. Hay momentos en que Dios permite luchar con un pecado con el fin de exponer un pecado más profundo. “Un nuevo pecado puede ser permitido, así como una nueva aflicción surge, para traer un viejo pecado al recuerdo.” En tal caso, Dios está ejerciendo disciplina paternal. Si Dios te está disciplinando al permitir otro pecado o al traer algún tipo de aflicción, le está enviando un mensaje acerca de la dureza o el corazón y la profundidad de su pecado. ¡Preste atención a la advertencia!

7. Usted ha endurecido su corazón contra Dios, al exponer su pecado ante usted. Dios se revela con gracia su pecado por medio de su palabra, a través de la conciencia, a través de otros cristianos, ya través de muchos otros medios. Cuando él revela su pecado, él también le pedirá que tome acción en contra de el. Si rechaza continuamente su ayuda y endurece su corazón contra ese pecado, usted se encuentra en un estado peligroso muy peligroso. “Inefable son los males que asisten a tal entorno de corazón. Cada advertencia particular a un hombre en tal condición es una misericordia inestimable; cuanto desprecia a Dios en ellos que los resiste! Y ¡cuán infinita paciencia en Dios, que no echa fuera a tal persona, y jura en su ira que nunca entrará en su reposo!”

Cristiano, evalúe su pecado, y haga una dura batalla contra el. Es la gracia de Dios que revela su pecado, y es la gracia de Dios que le da todo lo necesario para hacerlo morir.

Meditando en nuestras prioridades

“En el año segundo del rey Darío, en el mes sexto, en el primer día del mes, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo  a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, diciendo: Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: Este pueblo dice: No ha llegado aún el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada. Entonces vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo: ¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta? Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos. Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová. Y oyó Zorobabel hijo de Salatiel, y Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y todo el resto del pueblo, la voz de Jehová su Dios, y las palabras del profeta Hageo, como le había enviado Jehová su Dios; y temió el pueblo delante de Jehová. Entonces Hageo, enviado de Jehová, habló por mandato de Jehová al pueblo, diciendo: Yo estoy con vosotros, dice Jehová. Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo; y vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios, en el día veinticuatro del mes sexto, en el segundo año del rey Darío” (Hageo 1:1-8, 12-15).

 

Una de las cosas que más desencanta a los pueblos –los latinoamericanos, en especial- es la tendencia habitual de sus administraciones gubernamentales a utilizar grandes cantidades de recursos en proyectos que no son prioritarios; mientras son desatendidas las reales necesidades de las masas. ¿Cómo es posible -se reclama- que en lugar de sanear males que afectan a cada región de la nación, tales como deficiencias en educación, salud, alimentación, vivienda, control de la delincuencia, etc., se invierta tanto dinero en obras que no son de primer orden? Estas, además, según opinan muchos, ni siquiera solucionan verdaderamente el problema que dicen estar remediando.

 

Y es que, hermanos míos, mantener un orden correcto en las prioridades es indispensable para realizar exitosamente cualquier labor, en especial una labor administrativa. En el orden espiritual, debe ser objeto de profunda meditación el estado de nuestro corazón con relación a la valoración asignada en los diferentes aspectos de nuestra vida.

 

Cuidar de mantener el orden correcto en nuestras prioridades es indispensable para vivir una vida cristiana victoriosa: una vida que de gloria a Dios, y muestre al mundo dónde está nuestro tesoro.

 

Para que hagamos un auto examen acerca de cuáles cosas están ocupando el primado en nuestros corazones, y de esa manera poder corregir las desviaciones existentes, y partiendo de la experiencia de los judíos que regresaron del exilio, a quienes “en el año segundo del rey Darío, en el mes sexto, en el primer día del mes, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo…” (1:1), contestaremos las siguientes preguntas:

 

I.- ¿POR QUÉ  ES IMPORTANTE MEDITAR EN NUESTRAS PRIORIDADES?

 

Porque Dios lo considera importante. Notamos que al considerar la condición de extravío en que estaba el pueblo, es Dios quien toma la iniciativa, levantando al profeta para comunicarles el mensaje de que debían “meditar bien en sus corazones acerca de sus caminos” (1:5,7; 2:15, 18). Lo consideró tan importante que escogió para llamar su atención el día más apropiado, “el primer día del mes”, es decir, la festividad de luna nueva, cuando el pueblo estaría prestando un poco más de atención a las cosas espirituales, y se podía aprovechar que estarían todos juntos en reunión. 

 

La voluntad de Dios es nuestra santificación, que crezcamos, que maduremos, que nos asemejemos cada día más a su Hijo. Así que nuestro Buen Padre está muy atento a nuestro diario vivir, lo que Él llama: “vuestros caminos”.  Él considera muy importante que nosotros tengamos un orden correcto en nuestras prioridades, que tengamos nuestro tesoro en el lugar apropiado, en la Persona apropiada. De hecho, fue el mismo Señor Jesús quien aseguró:“donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6:21).

 

Y, hermanos, nosotros debemos estar atentos a lo que complace a Dios; el solo hecho de que Dios considera algo importante, ya tiene suficiente peso. ¡Amerita prestarle atención! Nuestro más alto anhelo debe ser complacer a Dios. De hecho, nuestro éxito en la vida debe medirse así, en cuanto entendemos por la Biblia que estemos complaciendo a nuestro Padre amante.

 

Porque en esto, el orden de los factores sí altera el producto. Muchas cosas y actividades en nuestra vida no requieren necesariamente un orden estricto; pero otras no pueden ser hechas de otra manera, sino siguiendo un orden exacto. Pues en lo espiritual, el orden es algo vital.

 

Hermanos míos, Dios advierte una y otra vez en su Palabra acerca del peligro de dar menor importancia a lo que debe dársele mayor importancia. En este caso reclama: “¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta?” (1:4). Atender con más diligencia a las cosas de esta vida, las cosas temporales; las cosas que complacen nuestros deseos carnales, nuestros anhelos terrenales; antes que  atender nuestra relación con Dios, antes que procurar vivir para la gloria de Dios, antes que cumplir con nuestra labor de administradores de la grandiosa gracia de Dios, antes que mostrarle al mundo la belleza del Dios al que adoramos, antes que vivir una genuina vida cristiana… ¡Es en verdad un peligroso cambio de orden!

 

Porque nuestro corazón es engañoso y nos hace sentir cómodos en el error. La palabra de Dios nos amonesta no confiar en nuestro propio corazón: “engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿Quién lo conocerá?”(Jeremías 17:9). Nos reprende también ante la inclinación de apoyarnos en nuestra propia prudencia, una prudencia basada solo en el pensamiento lógico, o en las circunstancias del momento: “no seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová y apártate del mal” (Proverbios 3:7).

 

Nuestro corrupto corazón siempre encontrará argumentos, razones, para hacernos estar cómodos en nuestro pecado. Los judíos que habían regresado del exilio habían iniciado unos dieciséis años antes la edificación del templo, pero se levantó una oposición que les impidió seguir el trabajo. Ellos, entonces, se propusieron una lógica conveniente: “la causa de la aversión, lo que les hace sentirse amenazados, es la reconstrucción del templo; posterguémoslo, pues, por la paz. Con el tiempo entenderán que no es nuestra intención amenazarles, sino vivir pacíficamente en nuestra tierra”.

 

Quizás comenzaron a hacer cálculos “piadosos”: “lo que sucede es que nos estamos adelantando; si contamos desde el año 588 a.C., cuando ocurrió la destrucción del templo, hasta ahora (520 a.C.), aún no han transcurrido los setenta años de que habló el profeta Jeremías, para restaurar el templo.  Así que no estamos cometiendo ningún mal, sino que no ha llegado aún el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea edificada” (1:2). ¡Oh, cuántas veces, aconsejados por nuestro propio corazón, maquillamos nuestro pecado! ¡Cuántas excusas!

 

II.- ¿POR QUÉ ES PERJUDICIAL UN DESORDEN  EN NUESTRAS PRIORIDADES?

 

Porque a Dios le desagrada. El pueblo estaba violando el primer mandamiento; así que estaba pecando contra Dios. Su corazón se abrió también a la avaricia. Todo pecado es abominable, odioso a los ojos del Señor, que es santísimo. Cuando menospreciamos al Señor, todas las demás cosas espirituales caen también al suelo. Que diferente fue el sentir de David en una situación semejante, cuando el arca de Dios no tenía el templo que merecía: “dijo el rey al profeta Natán: Mira ahora, yo habito en casa de cedro, y el arca de Dios está entre cortinas” (2Samuel 7:2). Pero el pueblo que regresó del exilio estaba contento con morar en casas amaderadas con cedro, mientras el templo estaba en ruinas.  Dios, en efecto, mostró su desagrado ejecutando juicios sobre la economía del pueblo, donde ellos habían puesto su corazón (vea 1:9-11).

 

Porque nos hacemos infructíferos. El pueblo pensó en sus propios intereses, antes que en los de Dios: “estamos reponiéndonos de un largo tiempo de cautiverio, así que debo emplear mis recursos para adelantar lo más que se pueda mis negocios. Lo que dedicaría como ofrenda o diezmo para la edificación del templo, me conviene darle un mejor uso. Además, nadie puede negar que ya luego, cuando llegue el tiempo, tendré más para aportar, si mejor me ocupo ahora de mis negocios”.

 

Pero, ¿qué pasó? Los negocios fracasaron: “Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto” (1:6). Así es, amados hermanos, nuestra vida se seca cuando buscamos primeramente las añadiduras, olvidando los intereses del reino de  Dios.

 

Recordemos las parábolas del tesoro escondido y la perla de gran precio (Mateo 13:44-46). Estas personas encontraron estos tesoros tan valiosos que vendieron todo lo que tenían para obtenerlos. ¿Y no fue así nuestra experiencia de conversión?  En su momento, también encontramos que solo Cristo es valioso, que solo Él merece el primer lugar en nuestra vida, que todo lo que este mundo considera precioso es nada ante su belleza y gloria. Pero luego ocurre, como le reclama el apóstol a ciertos creyentes, que comenzando en el espíritu, acabamos en la carne. Eso sucede cuando nuestra prioridad pasa a ser los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida; nos hacemos infructuosos, porque esas cosas pasan, no permanecen; estamos cambiando lo eterno por lo perecedero.

 

Porque damos un mal testimonio a los incrédulos. ¿Qué pensarían los pueblos paganos de alrededor al ver que el pueblo del Dios Altísimo había regresado del exilio a su tierra, y en lugar de ocuparse de lo que es la representación visible de la gloria de Dios, de la morada de Jehová el Señor con su pueblo, se ocupaban de levantar su estatus social, su economía? Los paganos no se atrevían a tratar así a sus dioses. Tampoco trataban así a sus reyes, a sus señores.

 

Hermanos míos, qué trágico es que los incrédulos sean más fieles a su estilo de vida extraviado, perdido; qué trágico es que los pecadores luchen a muerte por su derecho a vivir su pecado, que exijan y logren el apoyo hasta de las leyes estatales…mientras nosotros los creyentes claudicamos en nuestra fidelidad a Dios; mientras nosotros los creyentes  nos dejamos llevar fácilmente por cualquier viento de doctrina, de cualquier facilidad que nos presenten para lograr cosas en esta tierra. ¡Qué mal testimonio!

 

III.- ¿CÓMO CORREGIMOS EL DESORDEN EN NUESTRAS PRIORIDADES?

 

Escuchando  la Palabra de Dios. Solo exponiéndonos  a la bendita Palabra de Dios, podemos entrar en razón. Solo la Palabra de Dios nos aclara la mente para hacer un honesto y serio auto examen. Solo la perfecta y poderosa Palabra de Dios nos conduce a la Fuente de sabiduría.  La Palabra produce convicción. “Porque el mandamiento es lámpara, la enseñanza es luz”, dice el sabio (Proverbio 6:23). “Y oyó Zorobabel hijo de Salatiel, y Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y todo el resto del pueblo, la voz de Jehová su Dios, y las palabras del profeta Hageo, como le había enviado Jehová su Dios…” (1:12).

 

Viniendo en temor y arrepentimiento ante Dios, reconociendo nuestro pecado. El arrepentimiento es necesario, pues demuestra que hemos caído en cuenta que un orden incorrecto en nuestras prioridades es un pecado despreciable; evidencia que conocemos el pecado cometido contra Dios, y deseamos confesarlo y suplicar el poder para apartarnos. “…y temió el pueblo delante de Jehová” (1:12).

 

Comenzar de inmediato a buscar los instrumentos que nos ayudaran a poner en práctica una vida de prioridades correctas.  Es necesario comenzar a tomar decisiones, hacer resoluciones. No basta con reconocer nuestro pecado, debemos ahora comenzar a cambiar cosas, alejarnos de cosas, mortificar ese pecado. “Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa…” (1:8).

 

IV.- ¿CUÁLES SON LOS BENEFICIOS QUE RESULTAN DE CORREGIR EL ORDEN DE NUESTRAS PRIORIDADES?

 

Dios es glorificado“Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová” (1:8). “Entonces Hageo, enviado de Jehová, habló por mandato de Jehová al pueblo, diciendo: Yo estoy con vosotros, dice Jehová”(1:13).

 

Se produce un gran avivamiento“Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo; y vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios” (1:14).

 

El mundo es impactado positivamente con nuestro testimonio“… y vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios” (1:14). El resultado del verdadero arrepentimiento es que el pueblo reconoce Quién merece el primado en sus vidas; así que comienzan a manifestarlo, y los demás lo ven; ven que en la práctica, en verdad consideran a Jehová “su Dios”. Antes, Dios se dirige a ellos llamándolos “este pueblo” (1:2), haciendo notar la separación y el alejamiento del Dios de sus padres que evidenciaban. Este era, por cierto, un testimonio negativo para los paganos.

 

Ahora que las prioridades están en el orden correcto, Dios declara en su favor: “Pues ahora, Zorobabel, esfuérzate, dice Jehová; esfuérzate también, Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote; y cobrad ánimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y trabajad; porque yo estoy con vosotros, dice Jehová de los ejércitos. Según el pacto que hice con vosotros cuando salisteis de Egipto, así mi Espíritu estará en medio de vosotros, no temáis. Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos” (2:4-7).

 

Entonces tienen que venir como el carcelero de Filipos a preguntar: “… ¿qué debo hacer para ser salvo?” (Hechos 16:30). Nosotros, entonces, con poder, autoridad y testimonio, podremos conducirles a Cristo, “el Deseado de todas las naciones”. Esto lo experimentó David, cuando dijo: “Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente.  Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, Y los pecadores se convertirán a ti” (Salmos 51:12-13).

 

Conclusión: Es un peligro real tener nuestras prioridades invertidas. Invertir las prioridades fue lo que produjo la caída de nuestros primeros padres, Adán y Eva. Y es la razón que nos presenta el primer capítulo de la carta del apóstol Pablo a los Romanos por la que la ira de Dios se manifiesta  desde el cielo sobre los incrédulos; es, a saber, porque al tener otras cosas en el lugar que corresponde a Dios, cometen todo tipo de impiedad e injusticias, deteniendo la verdad.

 

Pero en este mismo capítulo, se presenta también la solución a una vida que vive en injusticia: escuchar el mensaje del evangelio y creer en este mensaje, porque “es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” (Romanos 1:16).

 

¡Cree en Cristo ahora, y sé salvo hoy!

 

Cuando Cristo se manifiesta todo es transformado

 

En el principio todo estaba desordenado y vacío, pero Dios con su poder cambió todas las cosas, la verdad es que a veces nuestra vida está así: desordenada y vacía, con necesidad de dirección y objetivo. Es allí donde debemos acudir al Señor, pues el reordena nuestra vida y nos revela el verdadero sentido de ésta. Después de la muerte del Señor los discípulos estaban pasando por momentos difíciles, pero Jesús vino a ellos y todo empezó a cambiar…
 
“Y los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red de peces, pues no distaban de tierra sino como doscientos codos. Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan. Jesús les dijo: Traed de los peces que acabáis de pescar”, Jn. 21:8-10.
Dios lo prepara todo, y va más allá de nuestros pensamientos. Al considerar el texto de hoy, vemos que el pez que estaba asando Jesús, no era de los pescados por ellos, pues cuando descendieron de la barca estaba listo el pez y el pan. El Señor Jesús siempre va más allá de lo que pensamos o esperamos, ellos estaban experimentando un milagro, sin embargo, Jesús les enseña su sobreabundante poder. Él es proveedor por excelencia, sus milagros bendicen a muchos, conociendo su condición Jesús alimento a cinco mil. 

El versículo 11 nos enseña que pescaron “ciento cincuenta y tres grandes peces”, y “siendo tantos la red no se rompía”, en el escrito original para “grandes” se utiliza el término gr. Mega, en este lago había 22 clases de peces, algunos alcanzaban el metro de longitud, podemos hablar de peces de 10 ó 12 kgrs. Según el contexto los discípulos que estaban allí, eran siete, y  comen del mismo pescado, confirmando así que el pez era de gran tamaño.  Así pues, tenían ahora una o dos toneladas de pescado. Cuán grande, bueno y poderoso es nuestro Dios, pues la noche anterior no habían pescado nada, y ahora solo unos minutos después hay abundancia de pescados. En Dios podemos conocer y vivir la verdadera prosperidad. 

Jesús conoce tu condición y te cuida, “Les dijo Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor. Vino, pues, Jesús, y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado”, Jn. 21: 12-13. “Venid, comed”, les dijo el maestro,  Jesús sabía que habían estado toda la noche pescando y tenían hambre. Él mismo les sirvió, aunque estaba resucitado con todo poder, y se ocupó de servirles (Jesús siempre nos está enseñando, por eso lo vemos aquí ministrándolos, y no los reprende después de haberlo abandonado sino que los anima a creer en él.

El milagro más grande ocurre cuando te encuentras con Jesús: “Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos”, Jn. 21:14. Era la “Tercera vez que Jesús se manifestaba”, el número tres indica: plenitud divina, perfección en testimonio. Y fue en el mar de Tiberias, donde Jesús impartió gran parte de sus enseñanzas, es pues, una revelación del Señor a sus Discípulos, Cristo dándose a conocer, y esto es maravilloso pues la noche había sido muy difícil. Por eso, aunque nuestro momento sea oscuro y adverso, debemos seguir confiando, pues Jesús aparecerá y todo será diferente.

Los discípulos seguían aprendiendo, y Jesús seguía enseñando. Él no ha dejado de hacerlo; como discípulos debemos continuar aprendiendo de él, y no te extrañes, sus escenarios de enseñanza son tan diversos como los colores del arco iris, pero como aquel arco en el cielo, son hermosos. Dios cumplirá su propósito en ti.

 

4 Pasos fáciles para hacer del matrimonio una prioridad

A veces la vida simplemente se vuelve muy ocupada, ¿no es así? Y con ese ajetreo es tan fácil perder el sitio de nuestra relación matrimonial. Por supuesto, cuando yo estaba saliendo y recién casada con mi esposo, hacer de nuestra relación una prioridad era mucho esfuerzo. Pero a veces la vida matrimonial puede llegar a ser un poco abrumadora con listas de tareas, responsabilidades, y por no hablar de las áreas de nuestra vida que son simplemente difíciles de tratar.
A lo largo de mis 15 años de matrimonio, compuesto por la crianza y entrenamiento de mis hijos, soportando persecuciones de la familia, viviendo a través de las tormentas de salud y financieras, y estar involucrada en el ministerio, tenía que aprender a priorizar mi relación terrenal número uno.
Estas son algunas maneras que mantengo mi matrimonio una prioridad. Quizás lo que voy a compartir aquí te servirá!
4 Pasos Sencillos para hacer Del Matrimonio una Prioridad
1. Manténgase Conectada a Su fuente de Fortaleza, Gozo, Amor, Paz y Esperanza.
Tengo que asegurarme de que mi relación con Jesucristo este floreciente. Estar conectada a la Vid me ha nutrido espiritualmente y cuando estoy prosperando en un sentido espiritual, todas mis otras relaciones se beneficiarán como resultado de esta búsqueda. Así que lucho duro y me hago intencional sobre la protección de esta relación a toda costa. En última instancia, cuando paso más tiempo con Jesús, mi matrimonio se beneficia como resultado de esto.
Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. – Juan 15: 4
2. Tenga la Palabra de Dios Como Su Guía Para la Vida.
Siendo que yo no tuve una educación cristiana, cuando era recién casada desesperadamente quería seguir al Señor en mi matrimonio. Aprendí rápidamente que en el libro de Tito, capítulo 2:3-5, había un plan escrito sólo para mí (y usted) sobre la forma de hacer esto.
A las ancianas, enséñales que sean reverentes en su conducta, y no calumniadoras ni adictas al mucho vino. Deben enseñar lo bueno y aconsejar a las jóvenes a amar a sus esposos y a sus hijos, a ser sensatas y puras, cuidadosas del hogar, bondadosas y sumisas a sus esposos, para que no se hable mal de la palabra de Dios. (NVI)
Así que he seguido este camino. Puesto que la Palabra de Dios menciona amar a su maridoantes que amar a sus hijos, ¿no había un indicador de que mi relación de pareja no se debía colocar en un segundo plano de mi vida cuando mis hijos entraron en el mundo. Yo sabía que mi relación con mi marido era algo de gran importancia a los ojos de Dios, por lo tanto, traté de darle prioridad.
3. Estudie A Su Marido.
Descubra lo que hace motiva a su hombre. ¿Qué es lo que usted hace que le haga sentirse amado y respetado por usted? ¿Cuál es su lenguaje de amor? Una vez que sepa estas cosas, entonces tenga la intención de recurrir a ellos y luego tome tiempo y esfuerzo para verter sobre su hombre.
4. Solo Diga No.
Me encuentro a mí misma diciendo no a los demás a menudo. No es porque yo quiera ser mala o excluyente hacia los demás, es sólo que si digo que sí a los demás, yo también digo que no a otra cosa, que suele ser mi esposo o mi familia. Decir sí a demasiadas peticiones lo más probable causará que sea fuera de la voluntad de Dios porque mi vida no va a estar en el orden correcto y bíblico. En última instancia, he aprendido a no sentirme culpable por decir no, porque sé que mi razonamiento para decirlo es de tal manera que mi matrimonio será una prioridad. En pocas palabras: la razón por hacer que mi matrimonio sea una prioridad es para que la Palabra de Dios no sea blasfemada. Tito 2:5.
¿Cómo hacer de su matrimonio una prioridad? Me encantaría conocer su opinión. Por favor, comparta en la sección de comentarios

 

3 Maneras de orar cada día

Hay 3 maneras en que trato de orar cada día: meditación (o contemplación), petición, y arrepentimiento. Usualmente me concentro en las primeras 2 por la mañana y hago la última en la noche.
La meditación es en realidad un punto medio o mezcla entre lectura de la Biblia y la oración. Me gusta usar el método contemplativo de Lutero, que él describe en su famosa carta sobre la oración que escribió a su peluquero. El método básico es el siguiente: tomas una verdad bíblica y le haces 3 preguntas:
1.    ¿Cómo esto me lleva a alabar a Dios? 
2.    ¿Qué me muestra de mí que tenga que confesar? 
3.    ¿Qué me muestra que debería pedirle a Dios? 
Adoración, confesión y súplica. Lutero propone que meditemos de esta forma hasta que nuestros corazones comiencen a calentarse y derretirse bajo el sentido de la realidad de Dios. No sucede frecuentemente. Está bien. No estamos orando principalmente con el fin de obtener sentimientos o respuestas, sino con el fin de honrar a Dios por quién es Él en sí mismo. 
Hay dos formas en que trato de leer de la Biblia. Leo los Salmos cada mes utilizando el Libro de Oración Común. También leo la Biblia usando el calendario de lectura de Robert Murray M'Cheyne. Aprovecho la versión más relajada, dos capítulos al día, que te lleva a través del Antiguo Testamento cada dos años y en el Nuevo Testamento cada año. Hago la lectura de M'Cheyne y algunos de los Salmos en la mañana y algunos Salmos en la noche. Elijo una o dos cosas de los Salmos y capítulos de M'Cheyne para meditar, y así concluir mis oraciones matutinas.
Además de la oración de la mañana (M'Cheyne, salmos, meditación, y petición) y oración de la noche (salmos y arrepentimiento) intento lo más que sea posible tomar cinco minutos en la mitad del día para hacer un inventario espiritual, ya sea para recordar pensamientos espiritualmente radiactivos de mi devocional, o para echar un vistazo a mis pecados e ídolos más dominantes. Lo hago para ver si hasta ahora ese día me ha dado malas actitudes tales como orgullo, frialdad y dureza de corazón, ansiedad y falta de amabilidad. Si voy mal, la oración del mediodía puede ayudar arreglarlo. El problema con la oración del medio día es encontrar un tiempo para ello, ya que cada día es diferente. Todo lo que necesito es estar a solas por unos minutos, pero eso frecuentemente es imposible, y más frecuentemente lo olvido. Sin embargo, llevo una pequeña guía para la oración del mediodía en la billetera que puedo sacar y usar en cualquier momento.
El ultimo tipo de oración que hago todos los días es la oración con mi esposa, Kathy. Hace unos nueve años Kathy y yo estábamos contemplando el hecho de que habíamos fracasado en gran medida en el orar juntos a lo largo de los años. Entonces Kathy me exhortó así. "¿Qué pasa si nuestro médico nos dice que tenemos un problema cardíaco grave que en el pasado siempre fue fatal? Sin embargo, ahora hay una píldora que, si tomáramos todas las noches, nos mantendría con vida durante años y años. Pero no puedes dejar de tomarla ni una sola noche, si no morirías. Si nuestro médico nos dice esto y lo creemos, no se nos pasaría ni una píldora. Nunca diríamos, ‘Oh no pude tomarla’. La tomaríamos, ¿verdad? Bueno, si no oramos juntos cada noche, nos vamos a morir espiritualmente". Me di cuenta que tenía razón. Y por alguna razón, ambos caímos en cuenta y no recuerdo haber olvidado orar una noche desde entonces. Aún cuando estamos muy lejos el uno del otro, siempre está el teléfono. Oramos de manera muy, muy sencilla, solo un par de minutos. Oramos por lo que estamos más preocupados como pareja, más que nada ni nadie en nuestros corazones ese día. Y oramos por las necesidades de nuestra familia. Allí está. Simple, pero muy, muy bueno.
Es muy difícil seguir con este régimen, especialmente cuando estoy viajando. Pero de vez en cuando me comprometo por un período de 40 días con esforzarme en orar cada día de esta forma. Esto crea hábitos de la mente y el corazón que se quedan conmigo e incluso cuando hay momentos muy ocupados, me doy cuenta que soy capaz de seguir con algunas de mis disciplinas y no enfriarme o endurecerme ante Dios. Por último, recordemos las palabras dirigidas a los pastores de Robert Murray M'Cheyne, “Lo que tu gente más necesita de ti es tu santidad personal"
 

 

El poder del perdón

En la escuela el tema del día era el resentimiento y el maestro nos había pedido que lleváramos papas y una bolsa de plástico. Ya en clase elegimos una papa por cada persona a la que guardábamos resentimiento y escribimos su nombre en ella y la pusimos dentro de la bolsa. Algunas bolsas eran realmente pesadas. El ejercicio consistía en que durante una semana lleváramos con nosotros a todos lados esa bolsa de papas. Naturalmente la condición de las patatas se iba deteriorando con el tiempo. La molestia de llevar a cuestas esa bolsa en todo momento me mostró claramente el peso espiritual que cargaba a diario, y como  desatendía cosas que eran más importantes para mí. Y entendí que todos tenemos papas pudriéndose en nuestra mochila, y que cuando me llenaba de resentimiento, aumentaba mi stress, no dormía bien y mi atención se dispersaba. La falta de perdón es como un veneno que tomamos a diario a gotas, pero que finalmente nos termina quitando la vida. Muchas veces pensamos que el perdón es un regalo para el otro, sin darnos cuenta que los beneficiados somos nosotros mismos... “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”, Ef. 4:32.   Veamos el significado de la palabra perdón: En el griego (N.T.) esta palabra traduce varios significados muy importantes cada uno: Liberación, enviar afuera, despedir, otorgar un favor de forma incondicional. El perdón es una decisión, en la cual se renuncia al resentimiento o ira, hacia el ofensor, así como al reclamo de un castigo. Perdonar nos permite ver la gloria de Dios, mientras que la falta de perdón nos lleva a ser agresivos y dañinos.  Resultados del resentimiento: El resentimiento es un sentimiento hostil, alimentado por el recuerdo de una ofensa o daño recibido, (es la falta de perdón). Saúl perdió el reino, nunca superó su resentimiento hacia David. Aunque David nunca lo atacó, el rey Saúl tenía grandes problemas de autoestima, y su corazón se llenó de enojo… en varias ocasiones intentó matar a David… aún a su propio hijo por ser amigo de David.

¿Qué dice la Biblia sobre el divorcio?

Mucha gente podría responder a esa pregunta, señalando a Martín Lutero y sus 95 tesis.

Pero si se le preguntara al mismo Lutero, él no señalaría a sí mismo o sus propios escritos. En cambio, él le daría todo el crédito a Dios y Su Palabra.

Cerca del final de su vida, Lutero declaró: “Todo lo que he hecho es presentar, predicar y escribir la Palabra de Dios, y aparte de esto no he hecho nada. . . . . . . Es la Palabra la que ha hecho grandes cosas. . . . . . . No he hecho nada; la Palabra ha hecho y conseguido todo.

En otros lugares, exclamó: "Por la palabra de la tierra ha sido sometida; por la Palabra la Iglesia se ha salvado; y por la Palabra también se restablecerá.”

Observando el lugar fundamental de las Escrituras en su propio corazón, Lutero escribió: "No importa lo que pase, usted debe decir: No es la Palabra de Dios. Este es mi roca y ancla. En ella me apoyo, y sigue siendo. Dónde permanece, yo también permanezco; donde va, yo también voy.”

Lutero entendió lo que provocó la Reforma. Reconoció que era la Palabra de Dios mediante el poder del Espíritu de Dios predicado por hombres de Dios en un lenguaje que la gente común de Europa podían entender y cuando sus oídos fueron expuestos a la verdad de la Palabra de Dios su corazón fue traspasado y fueron cambiados radicalmente.

Fue ese mismo poder que había transformado el propio corazón de Lutero, un poder que se resume en las palabras familiares de Hebreos 4:12: "La Palabra de Dios es viva y eficaz y más cortante que toda espada de dos filos".

Al fnal de la Edad Media, la Iglesia Católica Romana había encarcelado a la Palabra de Dios en la lengua latina, un lenguaje que la gente común de Europa no hablaba. Los reformadores desbloquean las Escrituras traduciéndolas. Y una vez que las personas tenían la Palabra de Dios, la Reforma se convirtió en inevitable.

Vemos este compromiso con las Escrituras, incluso en los siglos anteriores a Martín Lutero, a partir de los precursores de la Reforma:

En el siglo 12, los valdenses tradujeron el Nuevo Testamento de la Vulgata Latina en sus dialectos regionales franceses. Según la tradición, estaban tan comprometidos con las Escrituras de que las diferentes familias valdenses memorizaran grandes porciones de la Biblia. De esa manera, si las autoridades católicas romanas les encontraban y confiscaran sus copias impresas de las Escrituras, más tarde serían capaces de reproducir toda la Biblia de memoria.

En el siglo 14, John Wycliffe y sus asociados en Oxford tradujeron la Biblia del latín al Inglés. Los seguidores de Wycliffe, conocidos como los Lolardos, recorrieron el campo predicando y cantando pasajes de la Escritura en Inglés.

En el siglo 15, Jan Hus predicó en la lengua del pueblo, y no en Latin, convirtiéndose en el predicador más popular en Praga del momento. Sin embargo, debido a que Huss insistió en que sólo Cristo era la cabeza de la iglesia, no el Papa, el Concilio Católico de Constanza lo condenó por hereje y lo quemaron en la hoguera (en 1415).

En el siglo 16, mientras el estudio del griego y el hebreo se recuperó, Martín Lutero tradujo la Biblia al alemán, con el Nuevo Testamento siendo completado en 1522.

En 1526, William Tyndale completó una traducción del griego del Nuevo Testamento en Inglés. Unos años más tarde él también tradujo el Pentateuco del hebreo. Poco después fue arrestado y ejecutado como un hereje –siendo estrangulado y luego quemado en la hoguera. Según el Libro de los Mártires de Fox, las últimas palabras de Tyndale eran “Señor, abre los ojos del Rey de Inglaterra.” Y fue sólo un par de años después de su muerte que el rey Enrique VIII autoriza la Gran Biblia en Inglaterra –una Biblia que se basa en gran parte en el trabajo de traducción de Tyndale. La Gran Biblia sentó las bases de la versión King James más tarde (que se completó en 1611).

El hilo común, de reformador de reformador, fue un compromiso inquebrantable a la autoridad y suficiencia de las Escrituras, de tal manera que ellos estaban dispuestos a sacrificar todo, incluso su propia vida, para llevar la Palabra de Dios en las manos del pueblo.

Lo hicieron porque entendían que el poder de la reforma espiritual y avivamiento no estaba en ellos, sino en el Evangelio (cf. Rom. 1: 16-17 ). Y usaron la frase latina Sola Scriptura ("solo la Escritura") para enfatizar la verdad de que la Palabra de Dios era el verdadero poder y la autoridad fundamental detrás de todo lo que dijeron e hicieron.

Fue la ignorancia de las Escrituras que hizo necesaria la Reforma. Fue la recuperación de la Escritura que hizo posible la Reforma. Y fue el poder de la Escritura que dio a la Reforma su impacto duradero, mientras el Espíritu Santo trajo la verdad de su Palabra para influir en los corazones y las mentes de los pecadores individuales, transformándolos, regenerándolos, y dándoles la vida eterna.

¿Qué dice la Biblia sobre el divorcio?

El matrimonio fue instituido primeramente en el Jardín del Edén. Es una unión monógama, física, emocional y espiritual entre un hombre y una mujer. Ese es el plan divino (Gn. 2:24). Alguien dijo que Dios diseñó el matrimonio para:

Desde el principio podemos ver entonces que la disolución del matrimonio no estaba contemplada ni permitida. Ahora bien, en la Biblia sí vemos que el divorcio es mencionado. Es por eso que es importante explicar bien la razón por la que este asunto es traído a Moisés, a Jesús y aun a Pablo, y reafirmar la posición de Dios sobre el mismo. Veamos dos instancias en el Antiguo Testamento y dos en el Nuevo, para entonces comentar sobre las mismas.

El divorcio en el Antiguo Testamento

1) Deuteronomio 24:1-4

Aquí vemos que Moisés concedió cartas de divorcios a los hombres si encontraban algo indecente en sus esposas. No está muy claro todo lo que indecente implicaba, porque podían ser desde faltas mayores hasta que la esposa quemara la comida. La ley decía que si la mujer era encontrada en adulterio, la sentencia era apedrearla hasta la muerta. Así que lo indecente eran otro tipos de faltas que no incluían el adulterio. En la ley, el matrimonio era algo serio: si alguien quería divorciarse de su esposa, se buscaban dos testigos para que constara el divorcio, pero también para que alguno de ellos se hiciera cargo de ayudar en el sostén de esa dama.

2) Malaquías 2:13-16

Aquí Dios está siendo enfático en que Él odia, aborrece y detesta el divorcio. La institución sagrada del matrimonio no fue establecida con una cláusula de divorcio. El divorcio vino como consecuencia del pecado y de la maldad del hombre. Moisés se vio obligado a dar cartas de divorcio, pero antes de que culminara el Antiguo Testamento, Dios mismo confirma cuál es su posición ante tan nefasta decisión de las parejas.

El Divorcio en el Nuevo Testamento

Mateo 19:3-12

¿Qué está sucediendo aquí? Los fariseos tratan, nuevamente, de probar y ver si pueden sorprender a Jesús. Le preguntan si era lícito o correcto el dar carta de divorcio por cualquier cosa. Lo que aquí demuestra es la interpretación que ellos habían hecho al porqué Moisés permitió el asunto del divorcio.

Sin embargo, Jesús aclara la posición de Dios sobre el matrimonio. Él corrige a los fariseos y explica que Moisés se vio obligado a dar cartas de divorcio por la dureza del corazón de ellos, no porque fuera el deseo de Dios. Entonces, Jesús da como única razón válida para el divorcio la porneia (inmoralidad sexual),un término que abarcaba una amplia gama de pecados sexuales. Pero aun en sus palabras podemos notar que es más una excepción, no un deseo (cp. Mt. 19:6,8).

1 Corintios 7:1-16

Aquí Pablo da una amplia y extensa explicacion sobre el matrimonio. Pablo recalca que el Plan de Dios es una entrega total del hombre a la mujer y viceversa. La excepción para separarse es para orar y por acuerdo mutuo. En otras palabras, un creyente no debe separarse de su cónyuge por ninguna otra razón, y si se separa para orar, debe haber mutuo acuerdo. No puede ser una decisión unilateral.

Observe que Pablo añade como una causa de divorcio el que un cónyuge no-creyente abandone al creyente. Permítame explicar esto. Pablo lo único que está aceptando aquí como razón para el divorcio y el re-casamiento es que el cónyuge que no es creyente decida dejar o abandone al que si es creyente. En ese caso, el creyente queda libre de rehacer su vida y volver a casarse.

Es importante entender esto porque algunos pudieran enseñar que “si su cónyuge no es creyente, usted lo puede dejar, ya que es yugo desigual”. Si usted se unió en matrimonio siendo creyente con un no-creyente, usted forjó un yugo desigual y dos cosas pasaron: o no tuvo una buena consejería pre-matrimonial, o la tuvo y no hizo caso. Ahora no es tiempo de divorciarse. Ahora es el momento de dar testimonio de que eres un verdadero creyente y orar por su cónyuge. En 1 Corintios 7:16, Pablo instruye al creyente a dar testimonio, porque no sabemos si Dios salva a su cónyuge a través de su testimonio.

Como consejero matrimonial y como pastor, muchas veces recibo en mi oficina a cónyuges que quieren divorciarse porque la otra parte no viene a la iglesia y vive una vida desordenada, aunque respeta sus convicciones. Si este es su caso, usted no se puede divorciar. Usted tiene que seguir orando y dando testimonio. Dé ejemplo: sea buen cónyuge, buen padre o madre, cumpla con lo que de usted se espera, dentro y fuera del hogar, sea ejemplo de lo que es ser un creyente. La otra parte entréguesela a Dios.

Yo he sido testigo de lo que cónyuges fieles a Dios y sus familias han experimentado a largo plazo: Dios puede cambiar los corazones. Usted y yo no somos el Espíritu Santo, no condenemos a nuestros cónyuges ni tratemos de convertirlos; solo seamos fieles a Dios y démosle ejemplo.

Un llamado a permanecer juntos

Muchos han sufrido los estragos del divorcio, pero no están condenados a repetirlos. Le invito a considerar el estado de su matrimonio, pero también los efectos y el costo de lo que sería un divorcio. Estoy consciente de que puede estar atravesando una situación difícil. Quizás se encuentra en un estado de desesperanza, donde piensa que ya no puede aguantar más. Quizás ha sido muy difícil la carga sobre tus hijos. Pero un divorcio siempre, siempre es doloroso. ¡No se rinda!

Reconozco que cada caso tiene sus características, y siempre recomendamos ir a consejería matrimonial pastoral antes de tomar cualquier decisión. Exhorto a que se intente por todos los medios trabajar el matrimonio. Aun en casos de infidelidad, creo que la gracia y misericordia de Dios son suficientes para trabajar el matrimonio, reconciliar a la pareja y restaurar a los afectados. Como pastores tenemos un compromiso en proteger a las víctimas, pero debemos estar dispuestos a trabajar, ayudar y restaurar al victimario.

Entonces, ustedes como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia; soportándose unos a otros y perdonándose unos a otros, si alguien tiene queja contra otro. Como Cristo los perdonó, así también háganlo ustedes. Sobre todas estas cosas, vístanse de amor, que es el vínculo de la unidad”, Colosenses 3:12-14

HISTORIA DE LOS PURITANOS

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